8/27/2009

CARRION: Un día como hoy 27/08


27 - AGOSTO

Un día como hoy hace más de cien años, DANIEL A. CARRION, estudiante de medicina del sexto año en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, inicia su viaje a la gloria, con el más humano de los experimentos científicos: la autoinoculación.

El nivel del desarrollo de la ciencia, del conocimiento sobres las enfermedades, y el contexto histórico de entonces, permitieron que este experimento sucediera como sucedió.

Hoy día, más de un siglo después, y ya en otro milenio, aún seguimos teniendo muchas de las incógnitas que Carrión tenía en relación a la enfermedad que lleva su nombre. Todavía, en mucho sigue vigente su mensaje que diera al mundo médico y científico horas antes de su muerte: “aún no he muerto, amigo mío, ahora les toca a ustedes, terminar la obra ya comenzada, siguiendo el camino que les he trazado”.


UN DÍA COMO HOY, 27 DE AGOSTO DE 1885, SIENDO LAS 11 DE LA MAÑANA:
En el Hospital “Dos de Mayo”, en el servicio de Medicina cuyo jefe fundador era el Dr. Leonardo Villar, Carrión inició el experimento de autoinoculación.

En la cama Nº 5 de la sala “Nuestra Señora de las Mercedes”, se encontraba el
Paciente, un joven de raza indígena procedente de Huancayo, de sexo masculino de 14 años de edad, su nombre era Carmen Paredes y presentaba dos formaciones verrucosas: una en la mejilla derecha y otra en el extremo de la región superciliar izquierda. Estaban en la sala el Dr. Evaristo Manuel Chávez, médico natural de Huaraz, que asistía voluntariamente para prestar sus servicios en la sala, el Interno Julián Arce y el Practicante José Sebastián Rodríguez.

Extrayendo el exudado sanguinolento de la verruga de la región superciliar izquierda, Carrión intentó inocularse con una lanceta que él llevó, a manera de vacuna, en la cara externa de ambos brazos. Como era difícil y casi inoperante que Carrión pudiera inocularse adecuadamente, y a fin de evitar que se hiciera daño involuntariamente, el Dr. Chávez tomó de las manos del estudiante de medicina la lanceta y le practicó dos piquetes en cada brazo al estilo de una vacuna, inoculándole sangre inmediatamente extraída por rasgadura del tumor verrucoso de la región superciliar izquierda.

A los 20 minutos, presenta algunos síntomas locales, como prurito inicial, luego dolor que desaparece a las dos horas siguientes. No se agregan otros síntomas, todo ha desaparecido sin dejar vestigios. Daniel A. Carrión, regresa a su domicilio y hace su vida normal ... hasta tres emanas después. EL VIAJE A LA ETERNIDAD HA INICIADO.

Diario de Daniel A, Carrión

BIBLIOGRAFIA REFERENCIAL
  • Delgado Matallana, G. Daniel Alcides Carrión, mártir de la medicina peruana, héroe nacional. Asociación de Historia de la Medicina Peruana. Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San marcos, Lima, 2001
  • García Cáceres, Uriel. Historia Crítica de Daniel A. Carrión y de la Medicina de su Época. Tesis Doctoral. Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima, 1971
  • Perales, Alberto. Evaluación ética de la auto experimentación de Daniel A. Carrión y su perfil de personalidad. Academia Nacional de Medicina. Anales 2002.

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